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Claustro de Feijoo
Las
edificaciones que hoy contemplamos, no son las más antiguas.
Una vez cruzado el umbral de la portada principal, nos hallamos
en el claustro del P.Feijoo, comenzado a finales del siglo XVII.
Debido a la situación de la antigua iglesia románica, no se
concluyó hasta mediados del siglo XVIII. La sobriedad clásica
de su ornamentación arquitectónica, propia de la etapa purista,
se presta a una ambigua filiación artística, que duda entre
el renacimiento y el barroco.
Es uno de los claustros de mayores dimensiones de España, con unos 54 metros y medio de lado. Consta de tres plantas. Recias pilastras
dóricas sobre pedestales, con su entablamento partido, dividen en tramos las dos primeras. Las pilastras que limitan los tramos de la
tercera, se hallan unidas por la cornisa del tejado.
Aligeran la planta baja arcos de medio punto sobre impostas, con grueso pretil entre sus pilares. Una imposta separa la primera planta
de la segunda, de lienzo liso en el que se abren ventanas de sencillo marco. Una volada cornisa sirve de base a la tercera que alegra
sus interpilastros con arcos carpaneles sostenidos por columnillas jónicas.
Monumento al P. Feijoo
Un
amplio jardin ambienta el severo recinto, presidido en su centro
por el monumento al P. Benito Feijoo. La efigie del ilustre
polígrafo benedictino sobre el recio pedestal cúbico, de pie
y apoyado en un sillón mientras en su mano izquierda sostiene
una antorcha, entona perfectamente con la sobriedad arquitectónica
del conjunto. Esta obra del escultor gallego Francisco Asorey
fue inaugurada en 1947.
La comunidad samonense, a finales del siglo XVII, despliega una intensa actividad cultural y religiosa, en decidida ascensión hacia la
cumbre de su historia en el siglo XVIII. La mayoría de sus abades poseen grados académicos e incluso algunos han regentado cátedras de
filosofía y teología en colegios benedictinos. Tres obispos y tres catedráticos de la Universidad de Salamanca salen de sus claustros.
Pero el monje más preclaro de la abadía por su ciencia es el P.Feijoo, gloria y honra del saber enciclopédico de su tiempo. Con sus
obras Teatro Crítico Universal y Cartas Eruditas, se proponía combatir los errores del vulgo y elevar el nivel cultural de España.
De arista es la bóveda de la planta baja, y únicamente presenta piedra de cantería al apoyarse en el muro. Varios recuerdos
arqueológicos, lápidas y escudos de piedra han sido incrustados, con posterioridad, en sus paredes: una clave de arco con una cruz de
tipo asturiano; un fragmento de un escudo de la abadía; lapida Regium Cenobium, testimonio de la restauración de 1541.
Además ostenta dos escudos reales, que pertenecieron a otras edificaciones: el de Carlos V como rey de España, y el de los austrias,
a partir de Felipe II. También presenta una lápida sepulcral del abad de Samos y luego obispo auxiliar de Plasencia, P. Alonso García
de Losada, muerto en 1684, que nos recuerda que varios monjes samonenses alcanzaron la dignidad episcopal: tres durante el siglo XVII,
y tres en las dos centurias siguientes.
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