El Monasterio
El Monasterio de San Julián de Samos se remonta al siglo VI, cuando S. Martín de Dumio propagaba la vida monástica en Galicia, siendo su fundación coetánea de Montecasino.
Al principio los monjes de Samos se regían por Reglas hispanas como las de S.Fructuoso o San Isidoro, pero a partir del siglo X, Samos aceptó la Regla de San Benito. Las múltiples donaciones hechas a la comunidad entre los siglos XI y XIII por parte de reyes y nobles dan testimonio de su observancia y de su influjo social y espiritual dentro y fuera de la comarca.
Desde principios del siglo XVI perteneció a la Congregación de la Observancia de San Benito de Valladolid, momento en el que alcanza su mayor relieve histórico. Siete obispos salieron de sus claustros y la figura señera entre sus monjes fue el P.Benito Jerónimo Feijoo.
Tras la Desamortización de sus bienes y la expulsión de los monjes en 1835, los monjes regresan en 1880 y con tenacidad y sacrificio restauran nuevamente la vida monástica hasta nuestros días.
Samos encierra casi 1500 años de historia, arte y vida monástica.
Los Benedictinos
San Benito de Nursia escribió en el siglo VI una regla o norma de vida para monjes que hacia los siglos IX-X alcanzó una extraordinaria difusión en toda Europa eclipsando de hecho a todas las reglas por las que anteriormente se regían muchos monasterios.
A los monjes cuyos monasterios siguen hoy la Regla de San Benito, oportunamente adaptada a los tiempos actuales, se les conoce como monjes Benedictinos. No son una Orden propiamente dicha sino una Confederación de monasterios autónomos, agrupados a su vez en Congregaciones, que comparten una misma regla, historia y tradiciones pero salvaguardando su propia identidad y peculiaridades.
La Regla de San Benito establece un modo de vida en comunidad y Estabilidad en torno a tres grandes ejes Oración, privada y en común o litúrgica; Trabajo, manual e intelectual y Lectura, así como la tradición de la Hospitalidad para la acogida de huéspedes que desean un clima de encuentro con Dios y de peregrinos.
La Oración
Toda la jornada monástica gira en torno a la Oración que realizamos en nombre de la Iglesia y en la que están presentes los gozos y tristezas de todos los hombres. Además de la Oración personal de cada monje, la Oración litúrgica es comunitaria y, especialmente la Eucaristía, Laudes y Vísperas, está abierta a la participación de los huéspedes, los peregrinos y todas aquellas personas que lo deseen.
El Trabajo
El Trabajo ocupa un lugar muy importante en la jornada monástica. Nosotros mismos realizamos las tareas de la casa y además nos ocupamos en algunas otras labores: restauración de obras de arte, trabajos de artesanía, cuidado de la huerta, o trabajos de carácter intelectual como la Biblioteca o las colaboraciones y publicaciones de libros y revistas… etc. Con los que se colabora en el sustento de la comunidad y de la casa. Una actividad muy importante, de acuerdo con la tradición benedictina es la atención a los huéspedes y a los peregrinos, muy abundantes por encontrarnos en el Camino de Santiago. Cada monje tiene la oportunidad de desarrollar sus cualidades intelectuales o artísticas en el seno y a favor de la comunidad y de todos los hombres, sometidos a la común ley del trabajo que prolonga la acción creadora de Dios.
El Apostolado
Nuestro principal apostolado como monjes que somos está en la celebración del Oficio Divino abierto a la participación de los fieles, así como en la acogida a los huéspedes y peregrinos en la portería, la hospedería o el albergue de peregrinos. Pero además nos ocupamos también de la parroquia de la localidad, de Samos donde está enclavado el Monasterio y que radica en nuestra misma Iglesia Abacial.
La Lectura
Otro elemento importante de acuerdo con la Regla de San Benito y la antiquísima tradición monástica es la “Lectio Divina”, la lectura meditativa de la Escritura o de los comentarios que de ella han hecho los Padres de la Iglesia u otros autores contemporáneos y que es la fuente donde se alimenta la vida espiritual del monje.
Además de la Lectio Divina, hay otros momentos al día dedicados a la lectura, al estudio y la actualización intelectual de los monjes, especialmente aquellos que se encuentran en periodo de formación; que disponen de tiempos más específicos dedicados al estudio y la lectura.
Ser Contemplativo
Quién es:
- Una persona apasionada por el Único Dios.
- Una persona que ha comprometido libremente toda su vida, todo su ser a la búsqueda de Dios en el seguimiento de Cristo.
- Una persona con una salud física y psíquica capaz de vivir en la austeridad de la vida monástica.
- Un hombre, no importa la edad, que sigue los pasos de Jesucristo en el amor de Dios, viviendo en comunidad fraterna, al servicio de los demás.
- Testimonia una llamada a la realidad en los consejos evangélicos; pobreza, castidad y obediencia por el Reino de Dios y en el bien de los hermanos.
Qué hace:
En el silencio y soledad del monasterio el monje contemplativo vive en comunidad, un clima de silencio y paz:
- La comunión fraterna, con una regla de vida.
- El trabajo humanizador y solidario
- La oración eclesial, constante y abierta
- La acogida y la hospitalidad de los hermanos que buscan paz.
- El estudio y la reflexión
- En la oración; contemplando, celebrando y cantando en comunidad- las maravillas de Dios.
- En la solidaridad; entre hermanos que lo tienen todo en común, comparten y se aman.
Dónde actúa:
- En los numerosos monasterios, algunos de ellos llenos de historia, que han dado vida a nuestra tierra.
Si sientes que Dios te llama a la vida monástica y quieres entregarte a Él en una comunidad de hermanos, dedicada a la oración, al trabajo, al estudio y la acogida, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te invitaremos a pasar unos días en el Monasterio para que nos conozcas, experimentes nuestro modo de vida y madures tu posible vocación.
Si conoces a algún chico que sienta esta inquietud, háblale de nosotros. Merece la pena, la vida monástica es capaz de llenar anhelos de santidad y entrega del que se siente llamado.
Para más información o para pasar unos días de convivencia con nosotros:
Monasterio: 982 546 046
P.Maestro de Novicios: 658 510 764
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